Entradas archivadas en ‘Novelas’

El Escondite de Grisha

Viernes, octubre 28th, 2011


Ayer estuvo Ismael Martínez Biurrun presentando “El Escondite de Grisha”, su cuarta novela, en Barcelona. Con la anterior, “Mujer abrazada a un cuervo”, ganó este verano su segundo Premio Celsius de Novela y se postula al Premio Ignotus que se falla en Mislata dentro de dos semanas. También está entre los finalistas de este año al Premio Nocte de relato, el de novela lo ganó con “Rojo alma, negro sombra”.
Una trayectoria imparable para un autor que no se amilana ante escollos tan duros como la mirada del niño dos veces huérfano que sale en la portada de su último trabajo, a saber: un personaje principal torcido en primera persona y cuyo misterio no se explica hasta que la novela queda vista para sentencia, una huída enloquecida que no se detiene hasta que todo estalla, escritura automática, liquidadores, un bibliotecario capaz de detener suicidas con la mirada, el lugar más contaminado de la tierra, un guante de siderurgia que aparece de repente en el pasamanos de un edificio vacío… Y lo mejor de todo es que “El Escondite de Grisha” (Salto de Página, 2011) tiene la prosa más brillante del navarro, para muestra un botón, el primer párrafo del libro es uno de los mejores arranques que se hayan visto en el panorama:

Este duende tiene los ojos grandes y encenagados como dos charcos de tormenta. Las puntas de sus orejas asoman lívidas entre la pelambre, igual que su nariz, porque para él no existe otra estación que el nevado y tieso invierno. Así lo han dibujado: aterido. Lleva un sombrero picudo sobre la cabeza y un chaleco pegado al cuerpo, todo de color ceniza, un continuo de pieles sucias y remiendos como cicatrices. Acuclillado, la barba de chivo le cuelga por entre las rodillas hasta el suelo, donde se enrosca en una serpentina gris. Pero lo que distingue a este duende de cualquier otro, lo que te empuja primero a acercarte y luego a apartar la vista de él con un estremecimiento, es su gesto. Su envenenada sonrisa, partida en dos por el huesudo dedo índice de su mano izquierda: chitón, ni se te ocurra hacer un solo ruido cuando atravieses este umbral, o de lo contrario…


Bram Stoker Awards: 2001: American Gods

Martes, agosto 30th, 2011

Cuando me enteré de que “American Gods” estaba a la cabeza, en una gran encuesta organizada por Tor.com, como la mejor novela de género fantástico de lo que llevamos de S. XXI, me sorprendí. Vaya por delante que soy un auténtico fanático de Neil Gaiman. En la distancia corta me parece probablemente el mejor autor de la actualidad. Pero en cuanto la historia se expande su ritmo suele tornarse inconsistente, por más que su prosa de párrafo breve y frase certera siga siendo una delicia.

Pero, después de leerlo, entendí el porqué de ese amor hacia este título. Entendí el porqué del Bram Stoker Award, del World Fantasy Award y de las palabras de extraordinario aprecio que autores de la talla de Patrick Rothfuss le dedican.

Y lo curioso es que una novela puramente Gaiman. Es decir, sus errores habituales están ahí: lagunas en el ritmo,  pasajes que se extienden con muy poco avance narrativo y escasa justificación racional para adoptar tal decisión. Al menos, aparentemente.

Pero “American Gods” es una de esas obras imperfectas que no solo se sobreponen a sus defectos, sino que resultan mucho más interesantes que otras obras más pulidas. Además, cuenta con una ventaja que escasas veces encontramos en las novelas de género. Es el reflejo perfecto, como pocas obras de ficción, de los tiempos en los que ha brotado. Y este reflejo se le debe a un extraordinario y bizarro personaje principal que camina por la senda contraria a la que suele transitar cualquier héroe de ficción: Sombra.

Ex-convicto, Sombra sale por fin de la cárcel tras tres años por un crimen relacionado con un robo del que nunca conoceremos los detalles. Pero sus cuitas no se han quedado en la celda, ya que a la llegada a su supuesto hogar descubre que su mujer está muerta. Es más, falleció en un accidente de tráfico con la polla en la boca de mejor amigo, Robbie.

Desde este arranque ya descubrimos cuáles serán las constantes de Sombra como ser humano. Que casi no es humano. Es una sombra de un individuo. Increíblemente (pues cualquier planteamiento narrativo que incluya un protagonista sobre el que recaiga el peso de la historia, suele ser activo o evolucionar hacia la acción y heroicidad), Sombra se pasa toda la novela sufriendo pasivamente la trama, no moldeándola o revelándose contra ella. Es como un espectador televisivo ya entrado en años que mira sin ver la caja parlante. Es como un oficinista que redacta informes mecánicamente, un engranaje más ausente ya de cualquier iniciativa propia. Es el hombre que engendró el S. XX y que este S. XXI, aún joven, ya comienza a cuestionar.

El marco para llevar a este personaje a sus límites y forzarlo a convertirse en algo sustancial, a dejar de ser sombra, es extraordinario. Dos bandos de dioses luchan por el poder de siempre: el culto de los individuos. Por un lado, los dioses de la tecnología y la información, claros ganadores de estas últimas décadas, encabezados por Mundo, el epítome de la globalización mercantil y social. Por otro, los dioses de siempre, infinitamente variados en su espectro y dependientes de cultos menguantes que han empequeñecido sus fuerzas hasta el punto que muchos afrontan la extición; su líder, Wednesday, es decir, Odín.

Y en el medio, Sombra, un hombre que vive sin querer vivir, sin propósito alguno y que será clave para que esta guerra encuentre algún tipo de desenlace.

Súmesele un viaje al más puro estilo road-movie por Estados Unidos, más una serie de relatos también ambientados en este país (clave por ser un país sin dioses definidos, con una colisión de culturas y creencias como en ningún otro lugar del planeta) con cariz auto-conclusivo y se tendrá un fresco extraordinario en el que Gaiman, como siempre, extrae lo íntimo de lo épico, articulando un universo y conflicto de Tolstoi u Homero y desarrollándolo como un Dostoyevski.

Los fallos de ritmo están presentes, sí, sobre todo en el tramo medio de la novela, que parece congelarse, irónicamente, en la helada región de  Lakeside, sin que suceda avance en la trama durante no pocas páginas dedicadas a explorar el tempo existencial del personaje y que sin duda se podían haber acortado.

Pero un hechizo que persigue resultados muy concretos a veces exige de rituales repetitivos y cansados. Y solo aquellos aptos para enfrentarse a un posible aburrimiento pasajero consigan invocar los resultados más maravillosos.

Y para terminar, un fragmento, no de Gaiman aunque sí citado por él al comienzo del capítulo VII, que ilustra como pocos qué es un dios. Lo firma Wendy Doniger O’Flaherty en la introducción de sus Hindú Myths.

«Son actores que interpretan un papel que en realidad, está hecho a nuestra medida, son las máscaras bajo las que vemos nuestros propios rostros».

 

Notas para escritores:

Sobre todo, estudiar al milímetro la composición de párrafo de Gaiman. Parece el ideal del “Elements of Style”, posiblemente el mejor libro jamás escrito para proto-escritores. Párrafos muy cortos, tres cuatro líneas, con frases rondando las ocho palabras. Capacidad de condensar las descripciones en detalles muy concretos que evocan el conjunto con tremenda fuerza.

También estudiar la composición de la novela, la intercalación de esas historias individuales que interrumpen el flujo natural de la historia, pero que consiguen establecer un diálogo con el resto de la obra y enriquecerla merced a la integración (no argumental, al menos, no siempre, pero sí tonal) con el periplo por USA de Sombra.

Personajes. Si algo ha tenido, tiene y tendrá Gaiman es una capacidad excelsa para crear un inacabable elenco de personajes interesantes e icónicos en su aspecto. Fíjate en qué decide describir de su gestualidad, aspecto físico y vestimenta. Fíjate que atributos emocionales es capaz de expresar solo mediante vía del diálogo (laconismo de Sombra versus prepotente exhuberancia de Wednesday). Fíjate en la complejidad de sus reacciones emocionales, que consiguen sorprender precisamente por resultar totalmente coherentes con el planteamiento del personaje. Fíjate, fíjate, fíjate. Y recuérdalo cuando empuñes tu pluma.

 

Por: Ángel Luis Sucasas Fernández


Publicada “Lo que una vez se llamó Flora”, de Julián Sánchez Caramazana

Jueves, julio 14th, 2011

Lo que una vez se llamó Flora“  es una novela de terror con marcada influencia de los Mitos de H. P. Lovecraft y cuyo escenario es la Barcelona de hoy día. Ha sido escrita por Julián Sánchez Caramazana,  veterano escritor del género dentro de Nocte. Esta novela es la primera parte de una saga de tres titulada “La Soledad del Zombi” que se irán publicando durante los próximos meses (el segundo título también está escrito a falta de algunos detalles).

Lo que una vez se llamó Flora recrea y recurre a la intriga, el terror, la fantasía y un humor negro y socarrón en ocasiones, retratando la realidad actual, las relaciones personales y sus afecciones. Sus líneas referenciales parten indiscutiblemente de la mitología desarrollada en su literatura por Howard Phillips Lovecraft, Los Mitos de Cthulhu, y por autores que siguieron sus pasos argumentales.

Bajo la Ciudad Condal, un horror antediluviano se agita. Al anochecer, sus siniestros agentes surgen de alcantarillas y túneles de metro. Cuando regresan a las profundidades de la tierra, dejan una estela de dolor y familias desesperadas.

Frente al horror, tres individuos que ya no tienen nada que perder: Tomás, un detective privado al borde del abismo. Juan Antonio, un ciego que desconoce el secreto de los túneles que se extienden bajo la ciudad. Elvira, una agente del gobierno atrapada en las oscuras intrigas de sus superiores.

En su lucha por salvar a la humanidad, tendrán que afrontar temibles retos, poner a prueba su cordura, desvelar secretos milenarios y descubrir la verdad sobre lo que una vez se llamó Flora. Una raza de zombis, dos imaginarios del terror, un demonio, una Barcelona agujerada por multitud de obras a cada cual más significativa, una narración que discurre durante unos cuantos días del mes de junio de 2009 en la superficie de la ciudad y bajo tierra en galerías profundas y laberintos de piedra. Un espejo maldito. ¿Te atreverás a mirar en su interior?

Hay miradas que matan.

La novela ha entrado hoy mismo en imprenta, de manera que esperamos que en 15 días esté disponible en la distribuidora para ser puesta a la venta en librerías a nivel nacional. También se ha puesto en preventa la novela en nuestra tienda online con un precio de 12,00€, gastos de envío incluidos si compras una o dos novelas (de cualquier género).

La portada es obra de José Gabriel Espinosa.

 

FICHA TÉCNICA:

Título: Lo que una vez se llamó Flora.

Autores: Julián Sánchez Caramazana

Imagen de portada: José Gabriel Espinosa

Editorial: Holocubierta Ediciones, S.L.

Fecha de edición: julio 2011

ISBN: 978-84-938846-1-1

Edición: Rústica con solapas

Formato: Interior 150 x 210 mm

Páginas: 222

Precio: 12,00€


Diástole

Sábado, abril 30th, 2011

De repente el panorama se nos volvió loco de tanta fiebre zombi y en esas que vino este señor y ganó, con un trabajo que iba contra toda tendencia, el Premio Domingo Santos. Emilio Bueso se fue de ahí a las manos de Salto de Página, que le mandó a imprenta en una antología histórica y con una narración que arrojaba una nueva luz sobre la trillada figura del vampiro. No fue anecdótico, sino el comienzo de algo que ahora acaba de llegar a las librerías en forma de novela.

«Diástole» es una de las novedades editoriales de este mes. Narra una historia que atraviesa el asedio nazi de Leningrado y las zonas más contaminadas de Chernóbil para ir a morir junto a Huesca. Suena a Palahniuk pero también a Stoker, tiene el tacto de un hard-boiled y doscientas cincuenta páginas que se leen a toda velocidad.

La novela se presenta en la Librería Estudio en Escarlata el próximo día once, a las siete y media. Pablo Mazo y Santiago Eximeno harán los honores. Estáis todos invitados.

 

 


“Y pese a todo” se llevará al cine

Lunes, enero 3rd, 2011

Y pese a todo… , la nueva novela de Juan de Dios Garduño Cuenca, será llevada al cine por la productora de Celda 211 .
Nuestra enhorabuena al autor.
La cita, del diario gallego La voz de galicia , dice así:

Ni cuando lee Emma Lustres se apea de todo de su oficio de productora cinematográfica. Después del exitazo de Celda 211, Lustres sigue leyendo novelas para llevar al cine.
Se ha fijado en una historia que transcurre en Estados Unidos en un futuro apocalíptico. Y pese a todo es una novela de Juan de Dios Garduño con sus zombis, con sus hombres y también con su conclusión final. Señala la productora que es una novela de acción en «la que quedan dos hombres vivos después de la última guerra». Explica que en esta novela publicada por Dolmen y en la futura película «están los dos hombres solos y se odian, a pesar de que son los dos últimos, no consiguen ponerse de acuerdo, siguen odiándose». La novela tiene «ese punto metafórico de cómo funciona el mundo, pero es una novela de acción, de terror, dentro del género».